Regresó nomás el Desafío del Indio con su novena edición en este 2022, con nueva locación y circuito ubicado esta vez en el paraje de Virorco, en Estancia Grande, San Luis, con el tradicional esquema de 2 días de carrera, una versión de aperitivo el día Domingo con cierre en el Lunes feriado de Carnaval. La lucha por el triunfo, tuvo a dos protagonistas excluyentes, Lucas Godoy (KTM) y Luciano Robledo (Husqvarna-MxInside-Etiketten), que se dieron con todo de principio a fin, para terminar con una diferencia récord para los clásicos del enduro argentino, de tan solo 230 milésimas en favor del mendocino, tras dos días de batalla y casi tres horas de cronometrado, sobre un extenso y exigente circuito enclavado en otro paraíso serrano de las sierras puntanas.
El regreso del clásico que a la vez marcó el inicio de la Copa AMD Enduro Classics Series 2022, tuvo las administrativas el día Sábado en el autódromo de Potrero de los Funes, no sin demoras, producto de la gran cantidad de pilotos presentes, casi 700 máquinas para este inicio, pero también por la decisión de la organización no solo de respetar a los inscriptos 2020, que a solo una semana de aquel inicio, el evento sufriera la cancelación por el avance del Covid en aquel momento, por lo que esta vez, decidieron no dar inscripciones adelantadas, por el temor que dejó aquel serio incoveniente que la gente de Carlos Masman debió afrontar con los pilotos, pensando si sucediera nuevamente una nueva cancelación.
Por la noche y en el mismo escenario, se produjo la apertura con la largada simbólica, ingresando Masman a caballo y replicando a nuestros ancestros pobladores de estas tierras, llegando a la rampa y cambiando el vestuario y la monta por una moto, simbolizando que los pilotos tomarían las sendas transitadas por los indios, para realizarlas en carrera. Temprano en Domingo, todo se dirigió hacia Estancia Grande, donde la falta de señal y de señalización adecuada, demoró por demás la llegada de los pilotos al circuito, obligando a retrasar un poco los horarios de inicio. Un parque cerrado que explotaba de máquinas y controlado por el Promotor del Enduro Classics Series Mario Huespe, por Mario Pasteris (Responsable de circuito del Transmontaña y Suns Race entre otros) en colaboración con la organización local, liberó el movimiento a las 12 horas aproximadamente, para que a las 13 horas, finalmente tuvieramos acción.
Un día encapotado, con mucha niebla y llovizna recibió a los pilotos, que recibieron la paga a tanta espera, al encontrar un trazado a lo Masman, bien de enduro y sin desperdicio alguno, con numerosos cruces de río de variada dificultad, sectores mayoritarios de tercer y cuarta velocidad, extensas trepadas y descensos, sectores de barro, praderas y al menos llegamos a contar no menos de 7 cumbres en su recorrido, que a pesar de la densa niebla por momentos solbre todo en sectores de altura, el minucioso y destacado trabajo de marcación del equipo de Enduro y Rescate San Luis, brindó seguridad absoluta a los pilotos, no solo al contar con cinta naranja fluo cada diez metros en los innumerables kilómetros de recorrido, sino la marcación de los sectores de precaución, con cinta roja bien destacada, de lo mejor que hemos visto en marcación en lso últimos años.
Con un solo giro al trazado el día Domingo como aperitivo, las sonrisas quedaron dibujadas en los participantes hasta el otro día, a la espera de más. Robledo se quedaba con la mejor crono, con solo 15 segundos de ventaja sobre Godoy y todo para resolver. El Lunes, todo fluyo más sencillo, aunque la información de si se modificarían horarios o no fue deficiente, los pilotos llegaron con tiempo en busca de más aventura, con jinetes llegados desde Santa Cruz, Neuquén, Buenos Aires, Entre Ríos y todos los puntos tradicionales o no de nuestro enduro, que reflejaban el deseo de desafiar al indio y a ellos mismos. Así fue, con imágenes de todo tipo, pilotos pro y competitivos acelerando a pleno sobre la montaña, junto a aventureros de todo tipo que no se iban a entregar tan fácil a la propuesta, la de un verdadero clásico del enduro, que si pule detalles organizativos y de formalidad, no tiene techo alguno para el gusto del endurista argentino.
La definición… bueno la definición quedará para los registros históricos de este tipo de competencias de largo aliento, no se puede creer que solo 230 milésimas hayan diferenciado a dos jovenes cracks en ascenso como Lucas Godoy y Luciano Robledo, pero bueno, son eso, dos pibes muy jovenes y con mucho hambre, que no regalaron nada en cada trayecto, que empujaron parejo y que cuando vieron el final cerca, tiraron lo que tenían porque ya sabían que sería final de dientes apretados, no por nada y a pesar de su juventud, entre ambos juntan varios títulos provinciales y argentinos de peso, que nos ilusionan con una generación que viene a reemplazar a la década dorada que nos regalaran los Benavides, los Caimi, los Giustozzi, Giampietri, Kútulas y tantos ilustres apellidos de nuestro enduro, muchos de los cuáles comenzaron a hacer escuela en los clásicos argentinos.
Una marea de pilotos, familia y amigos le dieron brillo a la entrega de premios bajo un sol pleno que nos regaló el barba ya en día Lunes, le dieron un cierre hermoso a este regreso del Indio, esperado, postergado, complicado de poner en escena por una pandemia que aún convive entre nosotros, pero que ya puso primera y que gracias al Enduro Classics Series, tendrá continuidad los próximos 26 y 27 de Marzo en Misiones, donde una nueva aventura se comienza a escribir, con otra letra totalmente distinta, acá hablaremos de la selva argentina y sus secretos, los que seguramente una cantidad importante de pilotos querrán descifrar y en los casos de aquellos que se llevaron algo más que el trofeo del Indio, buscarán engrosar los puntos conseguidosen busca de conocer, a los mejores pilotos de largo aliento de nuestro enduro.
Paisajes a montones, el Domingo poco apreciados por la niebla pero el Lunes, sin desperdicio