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Laia Sanz buscará un récord único como leyenda dakariana

Ícono deportivo para las mujeres en el motociclismo, la española Laia Sanz (Gas Gas) se prepara para intentar quedarse con una marca prácticamente inigualable, la de ser la primer y única mujer en terminar 10 ediciones consecutivas de la carrera mas extrema del planeta, el Dakar Rally. Al comando de una Gas Gas, empresa recientemente adquirida por el grupo KTM, Laia ha sido elegida como la piloto ideal para representar a la marca, justo en el último año de contrato que la vincula a KTM

 

Foto: Motorsport

 

Motociclismo.es

Cuando Laia Sanz firmó su último contrato con KTM lo hizo con 2020 como fecha de finalización y un claro objetivo en mente: completar un diez perfecto de ediciones terminadas antes de volver a plantearse el paso a coches que siempre ha tenido en mente. Pues bien, después de haber concluido las nueve veces en las que ha tomado parte (todas desde 2011 y siempre ganando en categoría femenina), ha llegado el momento de ir a por la matrícula de honor.

Un Dakar que encara de forma muy distinta a la que cualquiera hubiera podido imaginar cuando tuvo lugar su última extensión de contrato. En primer lugar porque no participará con KTM sino con GasGas: la empresa española ha sido adquirida por la austriaca y han visto en Sanz a la embajadora ideal para vestir los colores y repotenciar la firma GasGas.

En segundo, y menos agradable, porque el traslado de la prueba a Arabia Saudí ha desatado una fuerte polémica por las instrucciones machistas para las mujeres que participan en el raid, donde la española es máximo exponente.

Es por ello que Sanz intentará seguir surcando las dunas de la lucha contra ese machismo como mejor sabe y como siempre lo ha hecho: dando gas y recorriendo etapas para cumplir su objetivo en el año que ha recibido el cartel de Leyenda del Dakar –que los competidores obtienen cuando alcanzan su décima participación- y que no hace sino constatar de forma oficial un estatus que Sanz hace mucho tiempo que se ganó.

Pese a todo esto, la mejor noticia para Laia Sanz es poder llegar a la prueba que centraliza su temporada en buenas condiciones físicas después de llegar a la pasada edición sumida en un mar de dudas y sin saber si podría correr casi hasta el último minuto: “No quiero ni acordarme de cómo estaba hace un año, la verdad es que fueron no solo los momentos de mi carrera sino de mi vida”, admite Sanz en el vídeo difundido por su patrocinador Soficat Xerox.

Me encontraba muy mal, me afectó mucho psicológicamente porque no estoy acostumbrada a estar parada, y tener que estar en el sofá y la cama durante meses fue muy duro”, prosigue la de Corbera de Llobregat, que ha pasado todo el 2019 intentando recuperarse de aquello para poder llegar en la mejor forma posible para el Dakar 2020:

Al final salió bien, pude llegar al Dakar, pero ya tampoco era lo que más me preocupaba. Lo que me preocupaba era encontrarme bien, y ahora por suerte voy recuperando la forma, aunque está siendo muy lento. Al final son momentos duros que también te hacen conocerte mejor y aprender”, confiesa Sanz.

Si consiguiera acabar por décima vez consecutiva se pondría muy cerca de dos de los grandes iconos recientes del Dakar sobre dos ruedas: el francés Cyril Despres, que terminó en las 13 ediciones en las que participó en moto antes de pasarse a coches; y el portugués Hélder Rodrigues, que se quedó en once de once.

Para Sanz es una década marcada por el Dakar, por el que renunció a seguir compitiendo en enduro, donde llegó a ser la gran dominadora mundial después de haber arrasado en trial, la modalidad desde la que empezó y en la que se hizo grande. En esta década dakariana, la piloto de GasGas ha tenido tiempo de vivir todo tipo de experiencias, de las que hace un repaso rápido.

Después de nueve Dakar puedes imaginar que hay muchísimos momentos especiales”, relata la catalana, que no olvida sus inicios, tanto lo que supuso alcanzar la meta por primera vez en 2011 como los problemas de 2013, cuando ya acudió con GasGas en la que sin duda fue la ocasión que más cerca estuvo de abandonar, teniendo que ser remolcada durante horas para completar la etapa:

La llegada de mi primer Dakar, cómo lloraba los últimos kilómetros, cuando se rompió el motor de mi moto y mi compañero de equipo Miguel Puertas me estiró durante muchísimos kilómetros, seguramente ha sido mi momento más duro en un Dakar”, explica Sanz, que también recuerda bien el 2015 con Honda cuando finalizó en el top ten y que concluye recordando una vez más las dificultades previas al pasado 2019:

Mi novena posición en 2019, la quinta posición en el salar de Uyuni, la etapa más dura que hemos hecho en un Dakar. Mi último Dakar probablemente también fue muy especial por cómo llegué, con muchas dudas de poder participar hasta última hora, y poderlo acabar en tan buen lugar fue muy bonito también”, concluye.

 

 

 

 

 

 

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