Se puede decir que los clubes de enduro en Argentina, son pilar fundamental de la actividad deportiva y a la vez, en muchos casos le dan impulso esencial, tanto en la faz competitiva como así también en la de aventura, dado que la mayoría de ellos, cumplen una función mixta entre sus integrantes. Hoy, rescatamos en particular al Club Malamema Racing de Córdoba, que cuenta con la particularidad, de estar integrado por un alto número de personal de seguridad, más precisamente de la Policia de la Provincia de Córdoba. Sin conocer demasiado la actividad, comenzaron tímidamente con motos de iniciación, que algunos aún conservan, aunque varios de ellos, ya pasaron a una etapa de entrenamiento con máquinas más afiladas para la competición.
El primero en ingresar al club, fue Pablo Estevez, especialista en explosivos, quién a travez de su experiencia, fue “reclutando” a distintos compañeros de la fuerza, introduciéndolos en el maravilloso mundo de las motos, que a su vez les permitió consechar nuevos amigos, momentos y sensaciones que solo el deporte, puede unir. Así, de 42 miembros activos que el club tiene, 11 pertenecen a la fuerza policial, incorporados mediante un proceso minucioso donde entre otras cosas, los aspirantes a ingresar, deben atravezar un período de prueba en cuanto a su verdadero interés en el enduro, más el requisito que debe ser “apadrinado” por un integrante activo y no contar, con el rechazo de ningún integrante, algo que internamente llaman “bola negra”, cuando al menos uno de los 42, no quiere que ese aspirante ingrese, algo que verdaderamente, ha ocurrido en muy pocos casos.
Provenientes de distintos puntos de la Provincia de Córdoba, los “poliendureros” no solo se sumaron por un boca a boca dentro de la fuerza, por el contrario más que nada fue obra de la casualidad, tal el caso del Sub Comisario Lucas Saire, que nos cuenta, “entré en este particular mundo, porque mi hijo era compañerito del hijo de otro integrante Lucas Vidal que no es policía. Yo tenía una motito beta 250 de calle, y creía por esas épocas que era endurista, ya que salía a hacer caminos y algún que otro charco, hasta que después de rechazar un par de invitaciones a girar en circuitos, ya que lo consideraba “aburrido”, acepte una en el circuito de Los Chañaritos, girando un trazado con mi moto en más de 3 horas, cuando todos lo hacían en 20 minutos, terminé agotado al borde de la deshidratación, con mi moto con el tablero nuevo partido, derrotado, pero buscando recuperarme, Lucas me miró y me dijo, que hacés ahí sentado, date otra vuelta, aunque en ese momento lo odié por su poca empatía a mi frustración, salí y la dí, siendo ese el puntapié inicial para tiempo después, cambiar mi moto de calle y caminos, por una más de enduro y mi visión de creer que una trepada de 20 metros no es el everest, sino el verdadero enduro que ahora disfruto tanto”, concluye.
Si bien el club tienen una mayoría en sus filas de agentes de la ley y el orden, no guardan dentro de esta estructura escalafones ni preferencias, en la senda son uno más e incluso varios de ellos están en el grupo de principiantes, por lo que suelen pagar el derecho de piso endurero, donde varios muerden el polvo de sus compañeros, aunque aquellos que pertenecen a la división motorizada de la Policia provincial, en la calle y ante una transgresión, hacen valer sus tiras, por lo que mejor encontrarlos en un sendero y no en una avenida. El oficial principal Gustavo Campos nos cuenta, “Soy oriundo de San Carlos Minas, a 220 kms. de Córdoba Capital, a los 18 años me fuí a la capital hacia la Escuela de Oficiales donde me gradué, pero toda mi familia esta aquí, donde también me inicié en este cautivante mundo del enduro, empezando con una Yamaha XTZ , después pasé a una Suzuki RM dos tiempos y ahora por suerte pude llegar a una Husqvarna 350, tratando de dejarme tiempo para mí y para ella, entre la familia y el trabajo, que en nuestro caso a veces toca trabajar los fines de semana también. Mi hermano se sumó también, el como yo es policia, aunque ahora en la moto, me cuesta seguirle el paso”, nos explica el oficial Campos.
Los Malamema Racing, cuentan que encontraron su nombre en una noche de asado y charlas de enduro, si bien el lema de la policía es “para servir a la comunidad”, en el caso de los MLMM, su slogan reza, “Lo importante no es ganar, sino hacer que el otro pierda”, aunque entre risas reconocen que es mas un grito de batalla, que una premisa, dado que varios en el club aparte de los policeman, se esfuerzan por superarse no solo en la faz competitiva, sino en las endureadas de fin de semana y de aventura. Cuentan con su doctor de cabecera, el traumatólogo Ignacio “Nacho” Toledo, que ha reparado a varios de sus integrantes, el radiólogo del grupo es Miguel Belleti, quién conoce los esqueletos de sus compañeros a la perfección y la joven promesa, es Ignacio “Nachito” Aguirre, piloto del Campeonato Provincial de Enduro de Córdoba, que ya fue subcampeón cordobés Sub-16 en 2019 y ahora protagonista de la clase promocional.
En párrafo aparte, los Malamema poseen el orgullo que dos de sus integrantes, los representaron en el Red Bull Romaniacs 2017, ellos son Guillermo Vaira y Fernán Voltolini, quiénes lograron la hazaña de completar la competencia mas extrema del enduro rally mundial que por supuesto, sus compañeros desde Argentina, siguieron paso a paso apoyando a la distancia. Al regreso, fueron recibidos con una cena agazajo y la entrega de plaquetas por parte del club, en un asado donde no faltó emoción y anécdotas.
Nota: Mariano Maza