Día a día se aproxima el Gran Premio Coronación de la Copa Kayo Enduro Classics Series, con la disputa de la décima edición aniversario del Aconcagua Challenge en Penitentes Park, los próximos 21 y 22 de Noviembre venideros. Finalizando nuestros envíos analizando y jugando con las posibilidades de coronar o conformar los podios finales nacionales ECS, hoy vamos con las dos últimas clases que analizamos desde Mototime Argentina la Diamante (Damas) y Padre e Hijo. Dejamos para el final a estas dos categorías muy especiales por distintas razones, las chicas en primer término al tratarse del único certamen nacional en contenerlas de forma exclusiva, brindando un espacio fundamental para el desarrollo del enduro femenino de nivel, en el otro caso, por ser la única clase vincular del país en dar competencia dentro de un torneo anual, con la experiencia única de compartir y competir de un padre junto a su hijo.
DIAMANTE – La corona en juego y un tercer escalón que todavía puede sorprender
En Diamante hay una historia que parece escrita, pero que en Mendoza todavía puede tener un giro más. La sanjuanina Melina Bretillot (Fantic Cuyo), llega como la gran referente del año, por regularidad y éxitos logrados, estuvo siempre adelante y por eso llega líder, aún después de ausentarse en el Transmontaña para representar al país, en el centenario de los ISDE en Portugal, con medalla de plata incluída en la expedición. No necesita hacer una carrera perfecta, necesita hacer lo que sabe hacer y que no haya ningún traspié en la Cordillera. Si lo hace, la corona es suya.
Atrás, la cordobesa Magalí Sotelo (KTM Old School) no se bajó nunca de la pelea. Fue la única que pudo seguirle el ritmo a Bretillot todo el campeonato. Llega con la ilusión intacta porque sabe que en un evento Platino como el Aconcagua, con buenos puntos en juego, una gran actuación puede cambiar todo. Necesita salir a hacerlo bien, pero depende de un traspié de la puntera para pelear la corona, tiene con qué y seguramente lo va a intentar hasta la última curva.
En lo alto también está Claudia Encinas (Yamaha MIAG Racing), tercera sólida con un año muy firme la fueguina, con una temporada de presencia perfecta recorriendo desde el sur mas sur, todos y cada uno de los Classics Series. En su primer año ECS, sería el premio a la constancia, un podio muy especial por ello, descartándose su presencia en Penitentes Park, lo que prácticamente cierra las puertas a cualquier otra piloto, para que puedan arrebatar ese escalón en el podio nacional ECS. Matemáticamente, si el top 3 falla en validar, el podio queda vacante y ahí si se potencian las chances de Carolina Yapur, que es la primera en la fila para aprovechar esa oportunidad, pero no es la única, ya que Maitena Mortensen, Agostina Benavides, Candela Aguirre, Viviana Llanos, Erica Castillo y hasta Giuliana Tuccitto, que viene de ganar en Tucumán, tendrían chances concretas en ese caso de subir al podio en Mendoza.
PADRE E HIJO – Los campeones ya están, la fiesta del podio recién empieza
En Padre e Hijo ya hay campeones. Elías y Máximo Plaza hicieron un campeonato perfecto. Ganaron cuando había que ganar, sumaron siempre y sacaron una diferencia que en Aconcagua ya es inalcanzable. Van a Mendoza a disfrutar, a celebrar con la familia y a levantar la copa que se ganaron fecha tras fecha. Son los campeones 2026 del Enduro Classics Series.
Pero si el primer escalón ya tiene dueños, la pelea por los otros dos lugares del podio anual es una de las más lindas de todo el ECS. Nicolás y Franco Rubino llegan segundos, tienen la ventaja y si hacen una buena final en Mendoza, se quedan con el subcampeonato, dependiendo de ellos mismos. Detrás de ellos, se viene un pelotón enorme, todos con las mismas chances de subirse al podio anual en la última fecha. Los cordobeses Maison, con todo el clan, Marcelo, Felipe y Mateo, los misioneros Néstor y Maximiliano Sartori , los tucumanos José e Ignacio Stivala, los cordobeses Claudio y Joaquín Romero, los tucumanos Mario y Mario Jr. Bravo y la lista sigue y sigue. Todos, absolutamente todos los que están entre el tercer y el décimo puesto del ranking, llegan a Aconcagua con chances matemáticas de terminar entre los tres mejores del año y si muchos no validan, hasta la pareja canadiense que se hará presente en el Aconcagua, puede ligar su trofeo.
¿Por qué? Porque la final Platino da el puntaje más grande del año y porque hay que estar en Mendoza para validar. Un buen resultado en Aconcagua no solo suma mucho, sino que puede hacer que el que hoy está quinto, mañana esté festejando en el podio del campeonato. En Padre e Hijo no se define un campeonato, se define quién se lleva la foto del podio. Y esa foto hoy la pueden pelear más de diez binomios. El que este presente y haga mejor las cosas en la montaña, se sube.